¿Y ahora qué?
En medio de tanta tragedia aderezada con imbecilidad y tantas ganas de carroñear, se tienen que tener las ideas medianamente claras sobre las medidas a adoptar tras la dinamitación (nunca mejor dicho), del proceso por parte de ETA.
La primera la unidad de los demócratas, de todos, desde Aralar hasta el PP, con ningún partido democrático fuera. Pero la mezquina actitud del PP da dudas sobre si es viable esto.
Pero una cosa ha de quedar clara, el Pacto anterior por las libertades ha de ser superado. Por una sencilla razón. La primera es que quedan muchas fuerzas fuera, que pueden dar un punto de equilibrio y unos matices importantes en determinados momentos. La segunda es la superación absoluta del contexto de la anterior legislatura, ya que ni está Aznar, ni es el PNV de ahora el de Arzalluz, sino otro más realista como el de Imaz.
Y tampoco deberían unos hablar del espíritu del Pacto.
Y lo digo porque después de ver la actitud del PNV (sobre todo los fieles a Imaz), ese partido tiene perfecta cabida. Después de todas las barbaridades que se dijeron del PNV (algunas fomentadas por el impresentable Arzalluz y su correveidile Eguibar), este partido ha transformado su postura de forma que su actitud en general, solo puede calificarse de modélica en el proceso de paz, tanto durante el mismo como durante la ruptura forzada por ETA.
Junto a ellos estarán una serie de partidos minoritarios, como IU o algunos nacionalistas que podrían exponer determinadas hipótesis que pueden ser admitidas en un momento dado.
Así que ir al espíritu de la Unidad sí, no al espíritu de una grande y libre porque lo digo yo. Lo demás es teatro y no del malo, sino del peor.
P.D De Batasuna hablaré de su papel el día que se comporte como un partido político con objetivos políticos, no como un recadero cada vez más despechado del Primo zumosol.

Marga dijo
Con todo lo que está pasando, lo que siento ahora mismo es verguenza ajena. Así de simple.
6 Enero 2007 | 12:32 AM